Una de las amenazas sustanciales para la salud de las personas y el medio ambiente, son los desechos peligrosos. Según el dato más reciente del instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios ambientales (Ideam), en el 2015 se generaron 406.078 toneladas de sustancias tóxicas en Colombia. Alrededor del 39% fueron gestionadas adecuadamente, el 32% aprovechadas y el 28% restante llegó a los basureros sin ningún tipo de tratamiento.

Por otro lado, El 56% se originó del sector hidrocarburos, los desechos clínicos y de otras actividades industriales también fueron responsable de estas sustancias. No obstante, el informe advierte que esta cifra no representa el total de estas sustancias peligrosas para el país, debido a que el 60% de las empresas registradas no reportaron sus datos.

Ahora bien, los desechos peligrosos a menudo son un subproducto de los procesos de fabricación. En la mayoría de las empresas, gran parte de este desperdicio es generado mediante el uso de productos comerciales para limpiar una instalación, equipos o piezas y los conceptos erroneos acerca d esa soluciones basadas en agua. Tradicionalmente, se cree que los productos a base de agua son menos efectivos que los productos de limpieza con químicos agresivos.La realidad es que las soluciones de agua limpian con eficacia y al no agregar más sustancias químicas generan menos desechos nocivos, lo que ayuda a reducir la recolección de residuos.

Los desechos generados en entornos industriales a menudo contienen elementos clasificados como peligrosos. Algunos contaminantes provocan la formación de depósitos en las partes internas y externas de los equipos que son difíciles de eliminar.

Algunos procesos de limpieza se tornan lento e ineficientes, ya que exigen la atención de ingenieros y mantienen las máquinas fuera de servicio durante más tiempo de lo necesario. Los gerentes de planta pueden resolver esto invirtiendo en lavadoras de piezas automáticas o de alta presión. Sin embargo, tradicionalmente, la mayoría de las lavadoras de piezas utilizan soluciones químicas agresivas que agregan una sustancia química adicional a la ya peligrosa escorrentía. Cuando llega el momento de deshacerse de este desecho, la solución química ha exacerbado la clasificación de riesgo de los desechos.

En muchos países, la gestión de residuos peligrosos implica la finalización de los formularios de envío de residuos, lo que tiene un costo para el productor de residuos. Las tarifas involucradas normalmente dependen del tipo y la frecuencia de los desechos, en lugar de los volúmenes, por lo que la reducción de la frecuencia de los movimientos de los desechos puede reducir sus costos.

Los productores de desechos también deben mantener registros y proporcionar información sobre la composición y cantidad de todos los residuos peligrosos a las autoridades. La información debe proporcionarse a través de una serie de documentos de recuperación, eliminación, transporte y transferencia de residuos para garantizar que el proceso se lleve a cabo correctamente. El productor es el responsable último de los desechos hasta el momento de la eliminación final, el llamado concepto “de la cuna a la tumba”.

Este es comprensiblemente un proceso lento y costoso, particularmente si una planta produce muchos desechos peligrosos. El uso de soluciones basadas en agua y la prolongación del ciclo de vida de la química reducirá posteriormente la frecuencia de los movimientos de desechos y los costos asociados.

Se recomienda que las empresas se asocien con un proveedor de servicios que ofrezca un servicio integral que cumpla con las regulaciones regionales para garantizar el manejo, el transporte y la eliminación seguros de los desechos peligrosos sin elevar los costos.

Por supuesto, esto es solo una solución parcial. Para disminuir la cantidad de desechos peligrosos, los gerentes de la planta deben abordar el problema en la fuente. Esto significa encontrar alternativas a las soluciones químicas tradicionales cuando sea posible, ya sea en planta, mantenimiento de equipos o limpieza de piezas.

La reducción del desperdicio puede mejorar la productividad, ahorrar dinero a las empresas y lograr un entorno laboral y de vida más saludable.

Información por: Manufacturing Globlal