A lo largo de las fases de producción, distribución y cliente final, el sector industrial ha encontrado la necesidad de lograr ser eficiente en todos los ámbitos, todo esto, impulsado por la presión y demanda del mercado para descubrir nuevas formas de mejorar los procesos y lograr óptimos resultados. En este sentido, la digitalización es la respuesta para ser más competitivos e incorporar nuevas herramientas y estrategias para el desarrollo de actividades, todo gracias a los avances en sistemas de información y otros componentes electrónicos.

La industria 4.0 nació para dar respuesta a un entorno inmerso en los avances tecnológicos, que apuestan por una producción flexible, la integración del consumidor hiperconectado a los procesos de innovación, cadenas de valor colaborativas y una acertada adaptación del entorno, haciendo frente a importantes retos y tendencias, que contribuyen a que las industrias tomen decisiones de manera más ágil, inteligente, competitiva y enfocada en la satisfacción del consumidor. Lo que requiere:

– Gestión óptima: permite que los procesos productivos sean seguros y eficientes.

– Sistemas de producción inteligentes: ayuda a un mejor aprovechamiento de los recursos, reducir los defectos de fabricación y un ahorro en costos.

– Producción flexible: posibilita el diseño y la fabricación de cualquier producto de manera más personalizada y adaptado a las exigencias del mercado. 

Es por esto que la digitalización se ha convertido en la solución efectiva para que el sector manufacturero de respuestas a las nuevas exigencias de los clientes y pueda garantizar la eficiencia en cada uno de sus procesos de producción, pero específicamente en tres áreas: planta conectada, empresa conectada, cliente conectado.

Lea: Realidad virtual y realidad aumentada: ¿cómo impacta en la fabricación?

Planta conectada

Donde la eficiencia operativa y la utilización de activos, trabajadores y procesos asociados se transforman para ofrecer un nivel de productividad sustancialmente más alto. La planta conectada tiene tres componentes principales. Cada uno es testigo de cambios fundamentales y permanentes:

  • Activos y equipo:  según un informe de GE (General Electric), una mejora del 1% en la eficiencia de los activos puede generar beneficios sustanciales. Por medio de la conectividad digital, los trabajadores pueden acceder a la visibilidad en tiempo real, al control de los activos y equipos de la planta, a través de medios tan simples como cámaras o sistemas de soporte automatizados. Esto permite a los trabajadores sobre el terreno ser proactivos, y deja espacio para intervenciones preventivas en caso de mal funcionamiento, generando mayor confiabilidad, mejor eficiencia y menor tiempo de inactividad.
  • Seguridad del trabajador: la seguridad es una gran preocupación para las plantas de fabricación. Las lesiones y enfermedades en el lugar de trabajo provocan grandes costos. Estos riesgos se pueden minimizar utilizando sistemas robóticos autónomos que pueden administrar procesos riesgosos o repetitivos en lugar de los trabajadores. Además de esto, las tecnologías digitales como los sensores y las cámaras integradas en el casco de un trabajador pueden usarse para detectar la proximidad a zonas peligrosas, la exposición a gases venenosos e incluso el riesgo de fatiga, alertando a un trabajador de campo y al supervisor asociado.
  • Procesos de producción: la digitalización también puede ayudar en el taller, uniendo la tecnología de operaciones (OT) y la tecnología de la información (TI). Mediante el uso de sensores y sistemas de IoT conectados, la información de la planta que anteriormente solo estaba disponible en silos se hace visible en toda la planta en tiempo real. Esto significa que los fallos de funcionamiento del equipo y los cuellos de botella de producción pueden detectarse a medida que ocurren e incluso predecirse, permitiendo a la gerencia tomar decisiones rápidas.

Empresa conectada

Donde la eficiencia organizacional conduce a un mejor desempeño de los empleados, un menor costo de TI y cadenas de suministro altamente receptivas. La empresa conectada, que se centra en el entorno de la oficina y los trabajadores, tiene tres componentes:

Lea: ¿Cómo aprovechar el potencial de la impresión 3D?

  • Infraestructura: el surgimiento de la tecnología de virtualización y nube ha significado el final de grandes presupuestos de capital para computadoras, almacenamiento y equipos de red Por supuesto, la seguridad sigue siendo de vital importancia. Muchas empresas ahora usan nubes híbridas para administrar datos confidenciales. Mediante la detección de amenazas en tiempo real, la inteligencia artificial también puede reforzar la seguridad de los datos y la infraestructura a través del aprendizaje automático sofisticado.
  • Empleados: los avances en las tecnologías digitales permiten un mejor compromiso de los empleados y una mayor eficiencia gracias a las mejoras en la contextualización y personalización de la información. Las tecnologías móviles también están teniendo un efecto positivo. Ahora pueden facilitar el acceso a datos, aplicaciones y plataformas de colaboración con más facilidad. El procesamiento del lenguaje natural, la tecnología detrás de los bots de chat, está mejorando la interfaz hombre-computadora, lo que se traduce en una mejor experiencia del usuario.
  • Cadenas de suministro: el abastecimiento y la gestión de inventario pueden convertirse en una fuente importante de mejora de márgenes. Las encuestas de la industria han demostrado que el abastecimiento justo a tiempo, la racionalización de la ruta al mercado, la reducción del tamaño de los lotes y envíos, la optimización del número de proveedores y la entrega en 24 horas pueden marcar una diferencia radical. Las plataformas de conectividad, IoT y colaborativas lo permiten a la vez que garantizan que las cadenas de suministro sean receptivas.

Cliente conectado

Donde las mejoras radicales en marketing, ventas y soporte de los resultados de productos significan una experiencia del cliente mejorada y, a su vez, ingresos adicionales. El cliente conectado se enfoca en tres componentes clave: comercio, productos y soporte. En el mundo siempre cambiante del cliente, lo digital está impulsando el cambio en los tres.

  • E-commerce y marketing: Los datos y análisis de Big Data ayudan a proporcionar información del cliente y una segmentación precisa, lo que permite a las organizaciones entregar contenido personalizado y atractivo. El marketing digital admite el comercio electrónico que requiere la integración de catálogos de productos, sistema de registros y pasarela de pago para cumplir con las transacciones de los clientes. Los beneficios del marketing digital se manifiestan rápidamente, generalmente en un plazo de 4 a 6 meses.
  • Productos y servicios conectados: los productos conectados dan lugar a un nuevo conjunto de servicios y oportunidades de ingresos. Hoy, después de que un producto original del fabricante de equipos (OEM) llega al usuario final, el OEM no tiene visibilidad sobre cómo se usa el producto, dónde se usa y su estado actual, y así sucesivamente. Pero una vez que un producto comienza a devolver los datos al fabricante, se pueden habilitar nuevos servicios tales como diagnósticos remotos, mantenimiento proactivo, seguro basado en el uso, detección de fraude, actualizaciones de productos, etc.
  • Atención al cliente: la atención al cliente a través de canales digitales es el camino inevitable hacia la satisfacción del cliente. Los clientes han utilizado cada vez más los canales digitales (portales web y de autoservicio basados en dispositivos móviles), lo que sugiere que el tiempo es de gran valor para los clientes. Uno de los desarrollos más importantes en este espacio han sido los robots de chat que usan lenguaje natural para conversar con los clientes, interpretar consultas y resolver problemas.

La digitalización puede significar una mayor eficiencia y una producción optimizada en la planta, así como una mayor integración en las infraestructuras de datos para garantizar la satisfacción del cliente y la elección de productos más inteligentes.

Fuente: Manufacturing Global