Las emisiones de olores pueden generarse a partir de determinados procesos industriales y ser una gran molestia, generando problemas de incumplimiento en la producción o convertirse en una preocupación mucho más grande. Es por eso, que se hace necesario optimizar los procesos productivos para minimizar las emisiones contaminantes a la atmósfera, las cuales igualmente deben ser sometidas a un control para evitar daños al ambiente o que este problema afecte a quienes trabajan en la planta.

Resolver el problema requiere de un análisis, acerca de cómo los procesos de una instalación generan y dispersan aire oloroso, y luego identificar una solución de control de olor apropiada.

Identificación de las necesidades de control de olores en las operaciones de fabricación

La emisión de aire oloroso es un hecho en todas las industrias, desde alimentos y bebidas hasta la producción de papel y desde petróleo y gas hasta productos farmacéuticos. Según Isagen en su boletín “El control de olores en procesos industriales” en los sectores de alimentación, bebidas y curtiembres los principales contaminantes atmosféricos son el polvo y el olor, estos se producen debido al carácter perecedero de las materias primas, por tanto, la descomposición de materia orgánica es la principal fuente del mal olor. En las plantas petroquímicas y las refinerías de petróleo, los procesos de combustión y de horneado de materiales pueden generar gases de combustión que pueden llegar a ser olorosos, como los compuestos de azufre. Los principales olores generados en la industria de los recubrimientos y de productos basados en resinas sintéticas y plásticos, provienen de compuestos orgánicos volátiles, asociados en muchos casos con los solventes utilizados.

Por otro lado, con el paso de los años el problema se ha vuelto familiar, a medida que aumenta la población, los construcciones residenciales se acercan cada vez más a las instalaciones industriales que generan olores. Los líderes de las instalaciones industriales saben que necesitan eliminar los olores, pero a menudo no saben cómo hacerlo.

Aprender más sobre cómo se producen los olores y la forma en que se lanzan pueden ayudar a estos líderes a tomar la decisión correcta sobre el control del olor.

Examinando Procesos Industriales

Los expertos en control de olores deben estar completamente informados sobre la mecánica de los procesos industriales y la ciencia detrás de los compuestos olorosos generados en esos procesos.

Estos expertos comienzan su trabajo identificando las materias primas utilizadas en procesos industriales, así como los métodos utilizados para convertir esos materiales en un producto terminado. Los olores y las emisiones no odoríferas se producen a menudo cuando se generan subproductos o residuos a través de esos procesos.

 Los expertos hacen las siguientes preguntas:

¿Qué materias primas se usan en la instalación?

¿Qué equipos y procesos se utilizan para convertir las materias primas?

¿Cómo se transportan las materias primas o los productos dentro de la instalación?

¿Qué desperdicio se genera durante la conversión?

¿Qué compuestos olorosos se producen? ¿Cuán concentrados están estos compuestos en el aire?

¿En qué puntos a lo largo del flujo del proceso es probable que se escapen los olores?

Luego, el experto evalúa qué tan expuestas están las personas cercanas a la planta a los olores ofensivos.

Desarrollando una solución

La información recopilada durante la auditoría de una instalación se utiliza para diseñar una solución de control de olores. Los tipos y concentraciones de olores emitidos desde una instalación difieren según la aplicación de esa instalación, pero las soluciones de control de olores generalmente son las siguientes:

  • Filtros de carbón activado que atrapan compuestos olorosos y liberan aire limpio.
  • Filtros químicos o aerosoles que aíslan y eliminan los compuestos del aire.
  • Sistemas de ozono que oxidan los olores, a menudo seguidos de pulido con carbón.
  • Biofiltros que fuerzan el aire a través de medios orgánicos que albergan microorganismos que obtienen su energía al consumir compuestos olorosos.
  • Bioscrubbers que envían aire a través de medios orgánicos o sintéticos en un recipiente. Los microorganismos residen en el agua recirculada y usan los compuestos olorosos en el aire como alimento.
  • Filtros Biotrickling, que tienen microorganismos que residen en los medios sintéticos. El agua de riego solo se usa para enjuagar los compuestos metabolizados. El agua no se recircula.

Según Isagen, para la selección de tecnologías para el control de olores se debe tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Tipo de proceso de producción y su continuidad.
  • Flujo de gases y su composición.
  • Contenido y tipo de sustancias olorosas y dañinas.
  • Condiciones ambientales (temperatura, humedad, viento).
  • Localización de la planta.
  • Legislación de la planta.
  • Consumo de energía, agua y químicos.
  • Historial de dificultades con el proceso.
  • Historial de quejas.
  • Estado del arte de control de olores y experiencia con el proceso.

Finalmente, para mitigar la variedad de olores industriales, los encargados de las plantas debe considerar muchos factores que juegan un papel importante al momento de encontrar una solución adecuada, confiable, efectiva y a largo plazo, como por ejemplo: determinar qué recursos tiene disponible en la planta, los sistemas de ventilación, hacer una evaluación de las escala del problema de olor en la instalación para identificar compuestos dañinos o infractores, considerar el personal de mantenimiento debido a que las soluciones para el control de olores requiere del manejo de materiales peligrosos y varias horas de mantenimiento, entre otros.

Fuente: Automation