Uno de los mayores riesgos a nivel mundial en cuanto al empleo es la automatización de las labores. Un estudio realizado por McKinsey demostró que la tecnología actual podría automatizar el 45% de las actividades por las que se paga a las personas y cerca del 60% de todas las ocupaciones podrían hacerlo en un 30% o más de sus actividades.

En México, se ve con mayor preocupación este modelo de crecimiento en el que los salarios juegan un papel importante. Es el séptimo país del mundo con mayor porcentaje de empleos (52%) que corren el riesgo de ser reemplazados por máquinas.

Los procesos de automatización se aceleran a medida que disminuyen los costos para implementar robots en una industria. En el 2015, las ventas de estos aumentaron un 120% y se espera que la tendencia sigue en aumento.

“La extensión de la automatización reemplazará el empleo de bajo coste que predomina en la industria mexicana y erosionará su principal fuente de ventaja competitiva [menor precio de mano de obra]. Es algo que ya ha sucedido en China y que ocurrirá en México”, aseguró Mark Muro, especialista en economía digital e impacto de la tecnología sobre el crecimiento del think tank Brookings, en una entrevista con El País.

Lo que afecta a México en mayor medida es que su estructura productiva está ligada fuertemente a Estados Unidos y depende más de las exportaciones de manufacturas que de materias primas.