A finales de noviembre e inicios de diciembre de este año, el gigante automotriz Tesla se ha tenido que enfrentar a dos situaciones que tienen que ver con piezas de mala calidad en sus productos: adaptadores para cargar vehículos eléctricos y airbags.

Con respecto a los adaptadores, la empresa se encuentra en la tarea de retirar del mercado 7.000 de estos accesorios dentro de Estados Unidos, después de recibir dos reportes sobre su recalentamiento, el cual deja pedazos de plástico derretidos en el enchufe. Aunque el número de quejas recibidas es mínimo frente al número de piezas retiradas, Tesla tomó esta decisión como parte de su compromiso de calidad con sus clientes.

Por otro lado, el Departamento de Transporte de Estados Unidos incluyó a Tesla y a McLaren en su llamado a sacar del mercado las defectuosos airbags de marca Takata (que maneja el 20% del mercado mundial). Esta lista incluye a otros fabricantes de automóviles como Toyota, Chevrolet y Nissan.

Las compañías incluidas en esta lista han ayudado al Departamento a evitar múltiples heridas que causan estos airbags, causadas al parecer por su diseño defectuoso y su pobre respuesta a la humedad. Si bien ambos cambios no fueron por productos hechos por Tesla, sí hacen reflexionar sobre cómo una empresa puede supervisar los estándares de calidad de terceros y cómo hacen un outsourcing exitoso sin que la marca propia se vea afectada.