En cualquier industria, todos los riesgos que estén relacionados  con la cadena de suministro deben ser visto siempre con una perspectiva preventiva, debido a que cuando los peligros se han materializado, suelen ser mucho más costosos. No es necesario esperar a que los incidentes ocurran para buscar información y tomar decisiones que agreguen valor al negocio.  

De esta manera, es imprescindible establecer un programa integral de prevención de fraude y corrupción en la cadena de suministro siguiendo estos cuatro pasos básicos:

1. Identificar el universo de terceros

La diversificación y crecimiento de una empresa incrementa el número de proveedores en su cadena de suministro, ocasionando la pérdida del registro de quiénes son y qué riesgos representa cada uno.

Así mismo, riesgos que hubiesen sido menores en el pasado, podrían haber cambiado con el paso del tiempo, o el entorno de negocios podría haberse modificado. Ante circunstancias como estas, todas las partes relacionadas deben actualizarse continuamente, agrupándolas como de riesgo bajo, mediano o alto.

2. Evaluar riesgos de terceros

Como segundo paso, hay que determinar cuáles serán las dimensiones del programa, así como los recursos humanos y económicos que se le destinarán.

Además, con base en el análisis hecho en la primera etapa, es necesario realizar un inventario de proveedores a quienes se les haga un seguimiento continuamente, revisando los atributos de que se dieron a los terceros relacionados para verificar que fueron correctamente ponderados en relación con el riesgo que representan.

3. Realizar due diligence de integridad

Se deben llevar a cabo ejercicios de due diligence, que tienen como objetivo reunir y analizar la información pública y privada de las empresas, así como de las personas a las que se les debe hacer seguimiento. Por ejemplo: información fiscal, financiera, bancaria, noticias o promociones. Es frecuente, que con esta información se construya expedientes y se archiven sin volverlos a revisar. 

Por el contrario, los hallazgos de un due diligence deben enriquecerse conforme se profundiza la relación con cada proveedor, incorporando otros informes, auditorías e incluso una evaluación pormenorizada que mantenga actualizado el nivel de riesgo de cada uno.

4. Evaluar y monitorear

Para que genere verdadero valor, un programa de administración de riesgos de terceros debe acompañarse por una correcta gestión de proveedores que permita la medición de indicadores clave de desempeño y la ejecución de programas que contribuyan a la evolución de su madurez en temas de gestión de riesgos y mejora operativa.

También resulta necesario confirmar, en especial con los terceros de alto riesgo, que se están desempeñando con la ética y la transparencia con la que se comprometieron a actuar. Por ello, la última fase consiste en evaluar y monitorear la implementación, siguiendo las reglas y mejores prácticas que se hayan establecido para cada proveedor o persona asociada.

 

Fuente: Visión Industrial