Una nueva revolución se presenta alrededor del mundo bajo el concepto de Industria 4.0. El motor principal de esta es Internet, que busca introducir las tecnologías digitales en las fábricas.

Los primeros avances implican la individualización y flexibilidad de los procesos de fabricación como concepto global, lo que impulsaría cambios fundamentales en la interacción entre los mundos reales y virtuales que da lugar al denominada Internet Industrial de las Cosas (IIoT).

La confluencia de las tecnologías permite una manufactura altamente flexible que facilita la individualización de los productos con la optimización de los procesos. Como resultado hay una relación entre la producción de bienes y la generación de servicios de alta calidad.

Esta revolución tecnológica implica un nuevo panorama con la suma de sistemas cibernéticos, micro y nanotecnologías avanzadas, fábricas sincronizadas y la computación cognitiva.

Entre los sectores que se espera una rápida aceptación está la industria automotriz, en la cual los fabricantes tienen que adaptar sus coches a las necesidades de los clientes individuales. También se encuentran la industria de alimentos y bebidas y los fabricantes de electrónica.

Para lograr mejoras, las compañías deben tener la capacidad de analizar y gestionar grandes cantidades de datos, lo que presenta un desafío en el software que se utilice.