Desde hace dos años Tuscany Oilfield Holding se ha preocupado por elevar sus estándares en Seguridad Industrial y clima laboral. Su vicepresidente en QHSE&T (Quality, Health, Safety, Enviroment and Training), Carlos Cortés, habló con FIERROS INDUSTRIAL sobre los procesos que los han llevado a ser galardonados como empresa socialmente responsable de América Latina.

“Lo que marca la diferencia y permite la obtención de logros, así como el descenso en la tasa de incidentalidad es el compromiso de los Jefes de Equipo con los programas de formación de líderes y otras competencias, que conjuntamente con otras estrategias de aseguramiento y control operacional, nos permiten crear cultura de seguridad”, dice el alto ejecutivo.

Su direccionamiento en la seguridad basada en el comportamiento ha dado frutos, disminuyendo los indicadores de accidentalidad, los cuales han pasado de 1.46 a 0.22, sobre 200 mil horas hombre trabajadas, en 18 meses. Una curva que va en picada, con cero accidentes incapacitantes en más de un año, y tres incidentes registrables desde el 2014.

Cortés asegura que “los taladros no se accidentan ni funcionan solos, es la gente. Tuvimos que incidir en diferentes aspectos y la única forma de mejorar era creando cultura de seguridad a través de la seguridad basada en comportamiento, la estandarización de equipos, el aseguramiento del riesgo (prevención), el sistema de gestión ambiental, los procesos de calidad y el entrenamiento”.

La orientación profunda en el ser, trabajando en su entorno ergoecológico, les valió el Distintivo ESR® Modalidad Regional Latinoamérica del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) en mayo de este año. Así mismo, gracias a sus estándares internacionales en materia de seguridad y confiabilidad operacional, el Consejo Colombiano de Seguridad les otorgó la Medalla al Mérito Cruz Esmeralda el pasado 17 de junio. Con un promedio de 500 trabajadores en campo, Tuscany Oilfield Holding ha empoderando al personal generando sentido de pertenencia, trabajo en equipo y liderazgo. A pesar de la crisis, desde que el precio del crudo cayó, continúan las inversiones en equipos para que el trabajador minimice sus riesgos.