El adecuado transporte y empaque de la mercancía, es una de las maneras más inteligentes de garantizar que un pedido finalice con una entrega exitosa. En este proceso se previenen cerca del 80% de los riesgos que implica mover un producto.

El transporte y embalaje de la mercancía, es una parte de la cadena productiva que puede significar un alivio o un dolor de cabeza. Pero hay que conocer bien lo que el mercado ofrece y lo que las grandes organizaciones han hecho para optimizar estos procesos. El resultado siempre se verá reflejado en técnicas eficientes que representan ahorro en tiempo y dinero.

Empezar de cero

En los procesos de embalaje, empaque y transporte hay que tener en cuenta que la organización es la primera clave del éxito. Es necesario tener una serie de conocimientos exactos de la cadena de producción, para poder determinar cómo y cuándo realizar el procedimiento.

“Cada envío tiene unas características diferentes y es necesario tener en cuentas esas variables para tomar una decisión. Nada puede ser al azar o no estar programado, porque se puede perder tiempo, y cada retraso tiene un costo”, señala Mauricio Sáenz Linares, director de Logística de Embopack. Por esto, es clave tener en cuenta las siguientes recomendaciones para que el proceso de transporte sea efectivo y no afecte la calidad del producto:

Clasificar la mercancía para así determinar procesos y características del transporte.

  • Dibujar la ruta de tránsito de la mercancía, para tener en cuenta desde antes, a qué se enfrentará el producto en el proceso de transporte.
  • Tener en cuenta los impactos, cambios bruscos de temperatura, presión, otras cargas de otros productos, presión del embalaje.
  • Tener en cuenta las características del transporte a utilizar. Si el viaje es por mar las temperaturas son difíciles y el movimiento mayor. Si es por aire hay que tener en cuenta, por ejemplo, la presión atmosférica. Si la elección es el transporte por tierra, hay que prever las malas condiciones del camino y el tiempo en carretera.