La ecoeficiencia es rentable”, así lo manifiesta  Juan Camilo Amaya, gerente de mercadeo y ventas de Thermaflex Colombia. Para él, disminuir el uso de recursos medioambientales permite reducir los costos directos en la operación, que sumados al costo de la energía y el agua (cada vez más caros y escasos), permiten aumentar la rentabilidad y ser sostenibles en el tiempo.

“No se trata de ser ambiental por obtener un sello o un reconocimiento sino porque son inversiones que deben redundar en la productividad de la planta”, asegura Juan Pablo Díaz, director de desarrollo industrial de Veolia Colombia.

En su opinión, los grandes grupos industriales del país son quienes tienen, por política corporativa, la responsabilidad social y ambiental, caso no muy frecuente en la industria pequeña y mediana, en la cual es todavía insipiente la implementación de procesos de optimización de recursos hídricos y energéticos. Si bien el retorno de la inversión es positivo, el costo inicial es alto, y casi siempre estos recursos son destinados al mismo proceso productivo.

Dice Díaz: “La ecoeficiencia no pasa exclusivamente por la tecnología, depende mucho de la creatividad y el análisis del entorno. La oferta tecnológica no puede ser la barrera. Tiene que haber voluntad de hacerlo y lanzarse a estudiar los proyectos”. Por su parte, Juan Camilo Amaya señala que actualmente el Gobierno está orientado a apoyar el uso de sistemas de energía eficiente, y de bajo impacto ambiental. “Las restricciones del Estado a contaminar el ambiente, que sumado a los costos de la energía impactan directamente la producción industrial, están haciendo que las empresas tengan un enfoque ecoeficiente”.

Para empezar…

Un sistema de gestión energética y ambiental es importante para llegar a ser ecoeficiente, las certificaciones ISO14000 y B-Corp ayudan a disminuir el impacto ambiental, e impulsan a la industria a emplear materiales reciclables, a realizar procesos de economía circular, emplear energías renovables, cambiar a equipos con mejor eficiencia energética y disminuir el uso del agua.

“El industrial es muy juicioso y organizado en lo que tiene que ver con la medición de su proceso productivo, pero en lo concerniente a los consumos generales de energía o aguas, no siempre hay suficiente información para identificar cómo optimizarlos. Hay que darle la importancia y no verlo como un gasto o una obligación. Debe hacer parte integral del negocio para empezar”, afirma el Director de Desarrollo Industrial de Veolia Colombia. Agrega Amaya: “La industria debe optimizar sus procesos, logrando con ello disminuir el impacto ambiental, la disminución de residuos y mejorar el entorno en el cual impactan sus productos y su producción. Si se orientan correctamente estos esfuerzos y se hace la sustitución o mejora de productos por aquellos ambientalmente sostenibles, este proceso productivo se hace más eficiente”.