La importancia de estos procesos surge en la necesidad de registrar, enmascarar, ordenar, identificar, agrupar y clasificar la mercancía antes de salir de la planta.

Es ideal para el sector industrial. Básicamente el más utilizado es el de chorro de tinta (códigos de barras, fechas de vencimiento, etc.) pero también han tomado fuerza la codificación con láser, que es el proceso más adecuado para superficies rígidas como acrílicos”, explica el vocero de Embopack.

Hay que buscar en este tipo de sistemas procesos lógicos, que precisen muy bien la descripción de los datos del producto, que sean fáciles de usar y se ajusten al requerimiento de los equipos.

Razones para optar por un sistema de codificación

-Evita errores en el despacho, pues su información es inequívoca.

-Permite una clasificación sistematizada.

-Con esta clase de sistemas se puede recuperar y localizar la información.

-Se puede cruzar información entre productos codificados (fechas por ejemplo).

Protección del producto

El empaque y embalaje debe ser un sistema coordinado que garantice que el proceso de movilización de este no genere daño alguno.

“El propósito del sistema de empaque es que facilite un correcto acopio y clasificación de mercancías para su envío, garantizando que estas no sufran ningún daño y el consumidor final lo reciba como recién salido de la fábrica”, asegura Ricardo Colorado.

A la hora de escoger un sistema de embalaje se debe tener en cuenta:

-Que el empaque tenga la capacidad de contener el producto, bien distribuido y sin ningún tipo de presión.

-Que exista compatibilidad con el producto, sin riesgo de transmitir aromas, fluidos o algún evento que altere la composición del mismo.

-El empaque debe mantener el estado normal del producto de principio a fin, teniendo en cuenta las temperaturas y movimientos a los que se verá sometido en el transporte.

-Debe ser fácil de armar y desarmar.

-Debe ser cómodo para la manipulación en la planta y de las personas que lo transportan y lo reciben.