Existe un gran número de tesis, preceptos y paradigmas comúnmente aceptados para los procesos de automatización industrial, los cuales parten en su mayoría de un intento por replicar o adaptar sistemas, tecnologías y métodos utilizados en grandes organizaciones, los cuales se asume que deberían operar con el mismo desempeño y eficacia para una pyme.

Miguel Corredor Socio gestor & CEO GEV Proyecta SAS.

Por ende, este artículo tiene como fin general ahondar en ciertos aspectos más que tácticos, estratégicos, que muchas veces son omitidos durante el plan de automatización y que en consecuencia se convierte en el factor clave para el éxito de la misma, basados en el enfoque de investigación y desarrollo (I+D), pocas veces presente en el sector de las pymes de Latinoamérica.

Lo primero que vale la pena entender cuando de automatización se habla, es el concepto de TOC o de teoría de la restricción, que establece que la carga máxima operativa de un sistema, siempre estará limitada por el cuello de botella o por el recurso menos eficiente. Esto se traduce en un simple efecto práctico que vale la pena entender a profundidad.

Imagine que en su objetivo de automatización decide adquirir un equipo que mejore la velocidad de llenado y empaque de su producto en un 25%, en comparación de lo que logra hoy en día, pero pasa por alto que el embalaje y el estibado del mismo se realiza a mano, y solo nota esta situación cuando ha adquirido la máquina y se da cuenta que pese a tener una mejor tecnología y haber hecho algunas inversiones importantes su mejora es igual a 0.

El primer concepto estratégico que quiero ofrecer es que Cada automatización es única y nunca dependerá de la tecnología de moda o de punta presente en el mercado, solo debe hacerse si se reconoce e identifica el problema a resolver y se cuenta con al menos dos escenarios para hacer un análisis comparativo. Es siguiente aspecto significativo, propio de un proceso de automatización, es entender que el recurso humano nunca podrá ser reemplazado o sustituido en su totalidad. Así que deberá identificar en el plano de la automatización en qué tareas o puntos específicos hará presencia el recurso humano y determinar un método de calibración que evite que este efecto se convierta en una restricción. Una buena recomendación que le puedo ofrecer es que, en determinadas etapas de la línea de producción, abra brazos en paralelo.

Esto permite simular micro líneas de producción 100% operadas por recurso humano cuya función principal es identificar errores, fallas, ajuste y necesidades de calibración para los equipos principales. Un buen balanceo de línea debería contemplar que el 98% de la producción depende del sistema autónomo y un 2% del sistema manual producto de los micro brazos.