En el proceso de mantenimiento es primordial hacer un control de cada uno de los activos de la planta. De esta manera, asegurará la eficiencia en los procesos de producción.

El concepto de mantenimiento ha evolucionado en los últimos años, pasando de ser una función estrictamente operativa orientada a la reparación de las averías y la prolongación de la vida útil de los equipos, a contemplarse como una actividad que debe planearse desde la gestión estratégica de los activos.

Se trata de establecer y auditar un sistema integrado y optimizado a lo largo del ciclo de vida de cada activo físico, con el fin de establecer prioridades de mejora y planes de acción orientados a la estrategia organizacional, y a su vez, adaptados al trabajo del día a día.

Se busca que las empresas alcancen un mayor retorno de la inversión y una máxima productividad. “Entender la gestión de los activos como sistema, es algo que actualmente no está muy claro dentro de las organizaciones. ¿Quién se hace responsable por los activos? Conviene que se conciba como un proceso en el cual se actualiza la base de datos de activos fijos de la compañía para mejorar su mantenimiento, entre otros”, asegura Lisímaco Cruz, gerente de ingeniería de Activa Integra.